Viaje ornitológico en familia

Los viajeros del mundo nos movemos kilómetros y kilómetros en aviones, trenes, barcos y coches. Apenas percibimos las enormes distancias que recorremos con tanta facilidad. En cambio, cada año muchas aves recorren miles y miles de kilómetros en busca del calor del verano para reproducirse y sacar a sus crías adelante. En septiembre recorren el camino opuesto huyendo del frío invernal que se avecina. El Estrecho de Gibraltar es un punto clave en el paso de las aves de Europa a África y este año mi familia y yo nos hemos acercado a Tarifa para observarlo. Allí avistamos más de 25 especies distintas de aves. Las corrientes térmicas ayudan a las aves a ascender con facilidad, una vez que alcanzan suficiente altura se dejan llevar y cruzan el Estrecho en grupos de lo más heterogéneos.

Observando desde las alturas

Observando desde las alturas

Tarabilla común

Tarabilla común

Después de Tarifa, nos acercamos al Parque Nacional de Doñana. En el 86, una pareja amante de las aves compró un terreno que convirtió en humedal y acondicionó con mucho esfuerzo para las aves. Hoy en día este humedal constituye un lugar importante de invernada y nidificación para las aves, muchas de ellas en peligro. Cuentan con una serie de jaulas donde atienden a pájaros heridos o aves exóticas troqueladas. Realizan una gran labor, recogen aves heridas o enfermas, controlan poblaciones, alimentan a las aves ayudando a mejorar la cría de algunas especies. Este lugar se llama La Cañada de los Pájaros y allí nos alojamos nosotros. A la vez que duermes en un paraíso de aves, colaboras con unas personas que realizan una gran labor ambiental. También es posible pasar un tiempo con ellos trabajando como voluntario. Ellos se quedaron con Tejo, nuestro amigo vencejo que pasó el verano en casa intentando reponer fuerzas para poder volar a África. Esperemos que algún día lo consiga porque parece que tiene una lesión nerviosa

Tejo el vencejo

Tejo el vencejo

En los alrededores de Doñana tuvimos la suerte de ver muchísimas aves y una gran nube de cigüeñas preparándose para migrar, una gran ola blanca y negra, ágil coordinada y hermosa:

_MG_7820 _MG_7819 _MG_7673

Aquí os dejo más fotos que hice en los alrededores de Doñana. Espero que os gusten.
_MG_7692 _MG_7579 _MG_7825

Cigüeñela, avefría y la de arriba no lo recuerdo, perdón.

Cigüeñela, avefría y la de arriba no lo recuerdo, perdón.

_MG_7903 _MG_7895 _MG_7753

Moritos

Moritos

_MG_7723 _MG_7661

Aguilucho lagunero

Aguilucho lagunero

Calamón

Calamón

Tarabilla norteña

Tarabilla norteña

Gamos a la fuga

Gamos a la fuga

_MG_7587

Garcetas grandes y garza real a la derecha

Espátulas y garzas reales a la derecha

Garcetas grandes

Espátula a la izquierda y garcetas grandes a la derecha

Creo que todos los datos que he dado aquí son correctos, si hay algún error, agradezco la corrección ya que aún soy una pequeña principiante en el mundo de las aves.

La Réunion desde el aire…

Para mi vigésimo cuarto cumpleaños Uri me sorprendió con el regalo más impresionante de toda mi vida: un viaje en helicóptero por la isla. Después de muchos madrugones sin frutos, en los que era imposible volar por culpa del mal tiempo, al fin conseguimos realizar el vuelo. Duró una hora y en esa hora vi imágenes tan abrumadoras y tan bonitas que me cuesta describir, pero que nunca podré olvidar, a pesar del mareo. En este recorrido vimos los lugares más impresionantes de la isla desde el aire: los tres circos, el volcán, el cañón de Trou de fer, Takamaka, Grand Étang y la barrera de coral.  Las fotos son regulares por culpa de los reflejos del cristal y de las hélices, pero creo que merece la pena echarles un vistazo.

He dibujado de manera un poco cutre el recorrido que hicimos en este mapa para que os hagáis una idea:
Mapa reunion

Nos dieron las tarjetas de embarque más ochenteras de la historia:

IMG_1612

Estábamos muy contentos y muy bonicos esa mañana.

IMG_1615

Salimos de los altos de Saint Paul y nos lanzamos un poco hacia el mar. Después entramos a tierra en dirección al Circo de Mafate (el más inaccesible de todos los circos).

IMG_1616

La entrada a Mafate fue impresionante. Estábamos avanzando montaña arriba y cuando parecía que íbamos a llegar a una cima, la montaña se rompió en un acantilado abrupto y el helicóptero se dejó caer hacia el interior del circo como en un tobogán. La sensación era sobrecogedora, como estar en una montaña rusa viendo las montañas más cortantes y afiladas que puedan existir.

IMG_1618 IMG_1619 IMG_1620 IMG_1621 IMG_1623

Sobrevolamos el circo de Mafate durante unos minutos y emprendimos de nuevo una subida para pasar al circo de Salazie, separados ambos por una pared casi vertical. El paso de un circo a otro fue increíble, pasamos de tener la montaña a sólo unos metros por debajo de nuestros pies a tener el suelo a unos 300 metros. El circo de Salazie es mucho más lluvioso y accesible por carretera, por tanto, está más desarrollado. Siempre está verde y lleno de cascadas.

IMG_1627 IMG_1628

La montaña que se ve al fondo es el Piton des Neiges, el pico más alto de la isla, 3070m.

IMG_1629 IMG_1632

En la Réunion, durante la estación húmeda las montañas se llenan de ríos y cascadas, lloran agua por todas sus vertientes, como un paraguas.

IMG_1635

Uno de los momentos más emocionantes de este vuelo fue la entrada al barranco de Trou de Fer, un cañón de 300 metros. Los exploradores, arnés y cuerda en mano, no se atrevieron a descenderlo hasta finales del sigle XX, es de los descensos de barranquismo más difíciles del mundo, se tardan dos días en llegar al fondo y hay que dormir colgado en la pared. Verlo en helicóptero es una de las pocas posibilidades de ver esta maravilla de la naturaleza. De hecho, el acceso en helicóptero al “agujero” es de los momentos más inolvidables de este vuelo y es que para llegar a su interior el helicóptero entra esquivando las montañas en zig-zag  y al final de un tramo de nervios, tensión y emoción, se abre ante tus ojos un espectáculo que no se puede plasmar ni en las fotos ni describir con palabras, un agujero en la montaña con cascadas tremendamente altas y una poza al fondo para el que se atreva a bajar y darse el baño más reconfortante de todos los tiempos. Los helicópteros pueden aterrizar en el fondo, pero sólo lo hacen los vuelos privados.

IMG_1636 IMG_1637 IMG_1638 IMG_1639

Después de tanta emoción y momentos e imágenes tan fugaces, sobrevolamos tranquilamente el bosque primario de Belouve y Bebourg para asimilar y recibir un momento de paz. Un bosque precioso de imponentes árboles.IMG_1641

El viaje sigue y llegamos a Takamaka, el cañón donde más llueve del mundo.  Aquí es posible acceder a pie, pero es una excursión un tanto peligrosa, que casi siempre está cerrada por lluvias o derrumbamientos.

IMG_1643  IMG_1645

Llegamos a Grand Étang, un gran lago de agua dulce y las cascadas de Bras d’Anette (“el brazo de Anita”).

IMG_1647 IMG_1648

Tras salir de la frondosidad del este de la isla, llegamos a la Plaine de sables (la llanura de las arenas), donde los colores rojos de la lava nos hipnotizan y nos hacen creer que llegamos a otro planeta.

IMG_1657 IMG_1658 IMG_1660

Desgraciadamente, estaba tan mareada al llegar al volcán, que no pude hacerle una foto al inmenso cráter, el Piton de la Fournaise. Si algún día me lo pedís, os enseñaré el montaje de vídeo que he hecho sobre este viaje. De todas formas, en la foto de debajo se ven pequeños cráteres.

IMG_1663 IMG_1664 IMG_1665

Tras el volcán, entramos al circo de Cilaos. Aquí podéis ver el pueblo de Cilaos y al fondo el Piton de neiges por su otra cara.

IMG_1671

En el paso de Cilaos a Mafate hay otro muro inmenso de 2100 m y en la parte de arriba hay tres rocas como tres dedos llamadas “les trois salazes”. La pequeñita, de unos 20-30 metros, se puede escalar y tiene vistas a ambos circos. Si mi pie y mi vértigo me lo permiten, tal vez tenga la ocasión de llegar hasta allí arriba en algún momento entre abril y mayo.

IMG_1678

Vuelta a Mafate. En la foto se puede divisar La Nouvelle, un pueblo maravilloso, aislado del mundo con calles de hierba y vacas como vecinos que recuerda al poblado de Lost. PAra vivir en el circo de Mafate has de haber nacido allí. Si no, no tienes derecho ni a alquilar una casa… ¡Genial!

IMG_1681 IMG_1686

Por último, nos despedimos de las alturas echando un vistazo al arrecife de coral. Se pueden observar los corales y la barrera que nos salva de ser comidos por los malévolos tiburones y de ser arrastrados por fuertes corrientes marinas.

IMG_1692 IMG_1694 IMG_1697

Esta playa de aquí debajo es Boucan Canot, la playa a la que solía ir cuando no estaba coja, aquí no hay barrera de coral, así que hay olas y es más divertido bañarse, pero yo no entro más de tres o cuatro metros, porque una preciosa bandera naranja con un tiburón dibujado en ella adorna la entrada a la playa.

IMG_1698 IMG_1700

Et voilà mon voyage en hélicoptère!! Espero que os haya gustado y dado ganas de venir a visitarme!!


Muchos besos.

PD: Me encanta que me dejéis comentarios, pero por favor, firmadlos si usáis nombres falsos para que sepa quiénes sois y si no os conozco, también. Gracias.

El ciclón Felleng casi es agua pasada

El ciclón casi ha terminado sin grandes alertas. Esto ha sido gracias a nuestra osadía ya que nos acercamos al mar para hablar con las olas y pedirle que se retirara (de lo que nos arrepentimos luego por tener que ir a trabajar). Un periodista se acercó al lugar y han publicado una foto nuestra en un periódico local:

Haz click aquí para ver la noticia
CycloneFelleng_1LYL8432

 

Las olas eran preciosas e inmensas, resonaban en las rocas al romper con fuerza. El mar estaba fiero, el cielo gris, las aguas turbias. En cada ola llegaban unos cuantos cangrejos, que se iban acumulando entre las rocas a esperar a que pasara la tempestad. Una experiencia muy emocionante, refrescante y no peligrosa (aunque viniera la policía a echarnos, ¡pero había más gente, militares incluso!).

 

A pesar de que no haya sido fuerte, la lluvia es la más intensa que he vivido nunca y la velocidad de inundación de las calles era increíble.  Aquí podéis ver fotos que hice desde casa:

El patio de mi casa es particular, cuando llueve se moja como los demás

El patio de mi casa es particular, cuando llueve, se moja como los demás

El patio de mi casa es particular, cuando llueve, se moja como los demás

 

Hoy no ha habido alerta naranja, por lo que hemos tenido que trabajar. La lluvia era intensa, todo estaba encharcado. Mi juicio me dice que no deberíamos haber trabajado. Es más, cuando iba a mi última clase he resbalado en el suelo, he caído y me he roto el dedo pequeño del pie por lo que estaré de baja una semana. Les hubiera salido a cuenta perderme de vista sólo un día y a mí y a mi dedo no nos habrían hecho infelices hoy.


Mi dedo roto...

 

Besitos a todos.

¡Qué viene Felleng!

Hemos entrado en pre-alerta ciclónica porque se acerca el ciclón Felleng. Está previsto que llegue el viernes y que se acerque como mucho a unos 300 km de la isla, bastante más lejos que el último ciclón, que pasó a 90km de la Réunion y derrumbó un puente y unas cuantas ramas. El ciclón inquieta bastante, pero es probable que cierren los institutos y no podamos salir de casa, por lo que estaré de vacaciones y celebraremos la fiesta del ciclón en casa. Hago esta entrada para tranquilizar a la gente que pueda ponerse nerviosa y para avisar de que, si llega la alerta roja, estaremos incomunicados.

Os dejo sin más, con las imágenes del satélite, ¡es precioso, pero enorme!

Besos a todos.

 

Captura de pantalla 2013-01-29 a las 18.59.38

El arte de la “randonnée”

Escarpado: adj. Dicho de una altura: Que no tiene subida ni bajada transitable o la tiene muy áspera y peligrosa.

Vértigo: Sensación de inseguridad y miedo a precipitarse desde una altura o a que pueda precipitarse otra persona.

Una mala mezcla, supongo. Las fobias están para superarlas y , después de la primera excursión por la isla, creo que he venido al sitio indicado para ello. Antes de contar mi experiencia, me gustaría dibujaros una idea en la mente:

Para quienes no lo sepáis, La Réunion es una isla volcánica, con una zona activa en el sureste de la isla. El volcán activo, el Piton de la Fournaise es un volcán en escudo que expulsa capas de lava de vez en cuando y va creciendo en volumen. Esto quiere decir que no es explosivo y, por tanto, no es peligroso fuera de la zona de su actividad, no expulsa ceniza. La antigua actividad volcánica en la zona del centro-norte de la isla creó unas formaciones geográficas llamadas “circos“. Los tres circos reciben el nombre de Mafate, Cilaos y Salazie. Se denominan así por su forma, ya que son como grandes ollas circulares con gigantescas paredes escarpadas. Para que os hagáis una idea, el acceso a Mafate, el más aislado de los circos, sólo se puede hacer en helicóptero o a pie. Los otros dos circos se encuentran comunicados por carretera, aunque no por eso son menos escarpados.

Este fin de semana salimos un grupo de gente de excursión con muchas ganas de adentrarnos en los circos y una ruta de tres días en mente. Llegamos en autobús al Maïdo, un pico de 2200 metros de altitud que delimita el circo de Mafate por el oeste. El momento en que te asomas por primera vez al filo del precipicio y ves el circo de Mafate es indescriptible: una mezcla entre conmoción, sobrecogimiento, miedo y grandiosidad. Me senté a observar, diminuta, y me quedé sin palabras durante un buen rato. ‘Escarpado’ es una definición insuficiente para esa panorámica, es tan abrupto que allí abajo, en la llanura de lo más profundo ves los poblados minúsculos como si miraras desde el filo de una pecera. Si tienes vértigo, te ves saltando una y otra vez, hasta que te emborracha el miedo. Hacia el lado opuesto, el oeste, vimos un grandioso atardecer del sol muriendo sobre un mar de nubes blancas.

Dormimos en la zona, dentro de un bosque de cuento de hadas, no sin antes contemplar este cielo estrellado al revés. Una noche helada de tiritones y dolor de cuello. Al día siguiente emprendimos el descenso por el camino serpenteante de una de las paredes de Mafate. 1500 metros de desnivel en dos horas con unas asombrosas panorámicas, plantas desconocidas y pajarillos nada tímidos. Para cuando terminamos el descenso, las piernas temblaban y los tobillos fallaban. Pasamos por un poblado y algunas granjas y seguimos caminando y caminando. Un nuevo gran descenso con las piernas más débiles, una mochila de 10 kilos a la espalda y buenos puntos de vértigo me tuvieron en alerta y, por qué no decirlo, cagada de miedo durante una buena parte del camino, tan bonita, tan alucinante que parecía irreal. Bajábamos por un camino intrincado hacia el final de una gran garganta con un río en su base. En frente, otro paredón de montaña encerraba el río. El baño en las pozas de ese río mereció todo el esfuerzo. El último tramo fue el más duro, una subida de unos 500 metros de desnivel en 2 kilómetros aproximadamente a pleno sol. El vértigo pasó a ser el menor de los problemas y a cada helicóptero que veíamos pasar pensábamos en la maravillosa idea de ser rescatadas. Las chicas desfallecíamos y algunas gritaban “¡mamááááá!”, yo me quería morir… Todo en tono cómico, pero realmente agotadas. Al final llegamos a nuestro destino: La Nouvelle, la capital del circo. Una aldea de casas salpicadas cubierta de césped, vacas por las “calles”, con el sonido de gallos, perros, vacas y pajarillos. Dormimos allí en un albergue, acostados a las 9 de la noche decidimos que al día siguiente nos quedaríamos allí descansando las piernas, después de 10 horas de ruta, lo merecíamos.

En La Nouvelle nos despertamos y parecíamos el vídeo de Thriller de M. Jackson por culpa del dolor de cuerpo. Hicimos estiramientos y descansamos con el único contratiempo de que no se aceptaban tarjetas de crédito y de que los horarios de las dos tiendas son bastante libres, pero encontramos la cerveza suficiente para desconectar.

La última etapa iba de La Nouvelle a Belier, en el circo de Salazie. La ruta fue maravillosa y fácil, de no ser por las agujetas. Pasamos de un circo al otro subiendo una montaña y bajando otra, disfrutando de las preciosas vistas y de la frondosidad de Salazie. Pasamos zonas selváticas húmedas, un bosque de araucarias, vimos gran cantidad de árboles y plantas desconocidos, algunas cascadas y grandes arbustos de “pendientes de la reina”.

Pendientes de la reina silvestres


La isla me tiene cautivada y apenas he empezado a descubrirla. Pronto mucho más.

(Fotos en la pestaña ‘Fotografías‘)

Empieza el viaje…

Después de un viaje largo con parada en Madrid y París. Un viaje enferma, nerviosa, con escalofríos, emocionada y triste a la vez por los seres que dejo atrás, lejos. Entre náuseas, lágrimas, vómitos y risas, al fin he llegado a la Réunion.

La primera impresión ha sido húmeda, pegajosa, lluviosa y pestilente… Luego, al subir por la montaña, al ver las plantas más extrañas nunca vistas, al oír cantares de pájaros tan diferentes, pájaros de colores que no temen a la gente, en ese momento todo cambia.

He perdido la noción del tiempo en sólo dos días, cuando me levanté ayer por la mañana en Madrid no sabía si había dormido o no. Me ardía la cabeza y todo me daba vueltas. Lo siguiente que recuerdo es estar vomitando en una ventana de un edificio sola y a oscuras. Luego veo lagunas y me despierto en París con un dolor de oídos terrible por la puta presión, haciendo colas, despistada, intentando deshacerme de las maletas. De repente aparezco frente a Notre Dame y me despeja mirar su fachada llena de detalles. Uri se sienta en dos cacas de pájaro y me hace reír. El Sena está tranquilo y la ciudad, preciosa. Pero no es hasta que pruebo el primer croissant de mantequilla que me espabilo, en la esplanada de Louvre, donde los borregos pájaros acuden como moscas a las migas de pan invisible.

Es hora de volver al aeropuerto, ¿al fin nos vamos? Pues sí, 11horas volando en un sillón apretado con incesante frilor, un buen pastillón de valeriana y a dormir después de ver la última de Tim Burton (que, de paso, ¡menuda chorrada de película!). A ratos, al recolocarme entre sueños, entreabría los ojos y veía en la pantalla por dónde íbamos. Me desperté en Atenas, el mar Rojo y Somalia. Después una película más mientras pasamos junto a Madagascar y de nuevo a sufrir un dolor de oídos horrible en el aterrizaje. Esta vez me explotan…

Y vuelta al colocón de desorientación: no oigo, todo es húmedo, cuánta luz, no sé dónde estoy… Y así hasta ascender por la montaña y empezar a respirar del bosque tropical, algunos helechos, un poco de bambú y el resto todo especies desconocidas. Sonidos nuevos, colores intensos… Llegamos a nuestra casa de madera. Ventilamos la habitación y entran nubes por la ventana. Nos impregnamos de humedad, pero no importa. Canta un pajarillo de intenso naranja y negro, posado en el bambú frente a la ventana.

El supermercado está lleno de frutas y verduras desconocidas. Hay piñas con muchos pinchos, varios plátanos, chirimoyas marrones, alcachofas enormes, raíz de hinojo… Y muchas más cosas que no puedo ni describir porque no se parecen a nada, ni las compro porque no sabría qué hacer con ellas.

Cardinal: especie introducida desde Madagascar

Se abre hoy un mundo lleno de posibilidades, espero aprovecharlas…

Y además tenemos un jati!!!